Trascribo aquí una carta escrita a su mujer desde la cárcel de Madrid y en la que con "humor", trasmite a su compañera valores con los que educar a su hijo. Hoy, que hace 68 años que murió Miguel Hernandez para renacer con más fuerza acto seguido, sigue siendo un ejemplo, un buen ejemplo, un ejemplo completo.
A Josefina Manresa
Madrid, 5 de agosto de 1940
Mí querida esposa: Saldré, Josefina. Pídele a san Serenín. Di a mi hijo que no te pida cosas que no puedas darle.¡A quién se le ocurre pedir pan a estas alturas! Cómo se ve que no tiene conocimiento el niño mió. Algún día se hartará de pan y de padre: te lo prometo. Comed la fruta y la verdura que podáis, que alimenta más que el arroz y la carne y a falta de pan…Si que me gusta que te ondees el pelo. Es una de tus prendas que no quiero perder. Para evitar esas enfermedades, no hay nada mejor que mucha higiene y comerse algún limón que otro, a falta de buenos filetes. Tengo ganas de usarte, porque de no usarte ni usarme tú nos vamos a oxidar. Y de darte alegrías, ya que son tantas las penas que te he dado, Josefina mía. No te canses de esperar, hija. Ten confianza en mi, en tu hijo y en ti. Siempre te estoy mirando desde aquí, aunque no te vea. Hasta pronto, Manolillo y Manolilla.
Para vosotros mi cariño.
Miguel
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada