Creer, Crear y Crecer.
Si pero es necesario tener en cuenta que a esta idea solo llegarán aquellos que busquen. Es necesario tener una importante dosis de sentido crítico y por tanto necesidad de búsqueda. Si todo se percibe como imposible de cambiar o innecesariamente cambiable ¿a que buscar?
En San Sebastián de los Reyes, hace escasas fechas celebramos el X aniversario de lo que suponen los primeros diez años de una búsqueda. En 1998 un importante grupo de vecinos y vecinas, críticos con la realidad en la que vivían, exploradores de otras formas de organización social que sirvieran mejor para la transformación de su ciudad en un espacio más justo, más igualitario, más participativo y democrático y más sensible ecológicamente, se lanzaron a la aventura de buscar como hacerlo. Algunos creen que salieron de una suerte de Ítaka a la que aún no han regresado. Que creyeron necesario por su inquietud, diseñar un viaje y crearon una nave que han ido dirigiendo no sin escapar a los problemas normales de la navegación, (ya sabéis, las sirenas, el airado Poseidón, el cíclope,…) y crecieron y hay voces que cuentan que el retorno se realizará en breve.
Otros opinan que los argonautas no tuvieron ni tienen en sus planes idea de regreso alguno a isla alguna. Que salieron a la mar inventada, de la que hablamos, a pesar de la niebla del momento con las ideas muy claras. No hay retorno posible, solo hay viaje. El viaje no tiene puerto al que llegar. Viajando y a la vez creyendo que es durante el propio viaje, que es un fin en si mismo, cuando y donde se trabaja para crear una ciudad más justa, más igualitaria, más participativa y democrática y más sensible ecológicamente.
Fuera como fuese, en lo que todos coincidimos es en que lo que no hemos perdido es la necesidad que nos originó. Seguimos agrupados y agrupando en la búsqueda.
En este viaje encontramos día a día a otros viajeros que cansados se apartan a las orillas a descansar o lamerse las heridas. Nos cruzamos con gentes que han terminado desquiciadas de buscar solas y sin encontrar nada y que ahora escapan gritando y tirándose del pelo. Los hay que se hacen los invisibles desconfiando de cualquiera de nosotros. Los que corren más para llegar primero, pero no saben a donde. Los que nos dicen: ¡Parad! ¿Hay sitio? ¿Podemos acompañaros?
Esta nave está abierta, si en algún momento pudiéramos no caber todos construiríamos otra más grande, nos gusta crecer.
Hoy que el frío despeja el cielo de nubes se puede desde la altura de alguno de los mástiles de la nave ver mucho más lejos y en todas direcciones.
Hoy la búsqueda no puede llevar otra dirección que la de recuperar la iniciativa, “dar primero” en el argot pugilístico, trazar dinámicas constructivas, lanzar propuestas cargadas de nuestros valores en todas direcciones. Ni vale la autocomplacencia del recuerdo de todo lo bueno que hicimos en el pasado ni la estúpida presunción de que los problemas se solucionarán solos ni la destructiva estrategia de creer que el mejor ataque es una buena defensa.
Basta de plataformas de Defensa de tantas cosas, tantos derechos. Debemos fabricar cabos potentes que sirvan para dos objetivos, primero, que lanzados desde la nave prendan en tierra con fuerza y sirvan para que cada vez más y más personas se sumen a nuestro trabajo y segundo, que lanzados hacia los cínicos, los destructores de los derechos de la mayoría los denuncien primero y los inmovilicen después.
El viento que hoy se llevó las nubes puede ser también presagio de tormenta. Aprovechemos el tiempo.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada