jueves 7 de mayo de 2009

¿DONDE ESTÁ LA INFANTERÍA?

Hace apenas unos días, leía en kaosenlared.net un artículo escrito por una vieja luchadora comunista italiana, no se si del Bloque o de Refundación, el caso es que inmediatamente después de leer el artículo lo pasé a los compañeros de la Dirección de mi partido. Por cierto, ahora recuerdo que ninguno me ha dicho nada al respecto. Imagino que las prisas, la actualidad que nos devora o el no darle importancia a este documento entre las decenas de correos que recibimos al día sean más que excusa para no haberme contestado con unas humildes líneas.

¿De que hablaba el artículo? Pues de eso, de la infantería, de la gente de a pié y su relación con la izquierda. Hablaba de cosas como la deshumanización. Hablaba de cómo la izquierda o las izquierdas se dedican a mantener contacto con las personas por Internet y de cómo la derecha salta en un frenesí de manifestaciones que como dice Arenas “les están gustando”.

Cuenta, desempolvando un poco la memoria, como cuando los liberales y democratacristianos eran los partidos a los que votaba mucha gente pero desconocida, sin embargo a los comunistas les votaban (también mucho) las personas a las que podías poner rostro, simplemente personas. Se hacía la política en la calle y en los centros de trabajo y tratabas de convencer a demás de con el ejemplo de honestidad y justicia, con la palabra, pero esa palabra que exhala aliento no la que se lee.

Yo en esto estoy de acuerdo con la vieja comunista, será que soy algo viejo ya de joven, pero creo que nos hemos dejado engañar por los chicos limpios, impolutos, engominados de la derecha y por esos mismos que también tenemos muchos en la izquierda. Nos hemos metido en los despachos y hemos ideado maravillosas herramientas que lanzan nuestros mensajes tan lejos como nadie se pueda imaginar, lo que pasa es que no sabemos si los entienden ya que no vemos la cara de los receptores y tan poco sabemos la mayoría de las veces a donde llegan.

Hoy no podemos renunciar a eso, es el progreso, pero lo que la izquierda sin tardar un segundo debe volver a recuperar es la calle, antes de que sea demasiado tarde. La izquierda tiene que volver a contar con la infantería pero no para ponerlos a currar y recibir los primeros “tiros” sino para hacer sentir a los ciudadanos y ciudadanas, a las personas de mi pueblo que ellos son la izquierda, que los sindicatos, las asociaciones, las plataformas vecinales, los partidos… ellos.

Hay veces que los que dedicamos parte de nuestro tiempo a trabajar en la acción política o sindical o asociativa de cualquier tipo pero desde el lado social de la balanza, lo hacemos desde y para el más absoluto desierto, a veces en un puro afán de resistencia y entonces alguien dice: “es que ya no es como antes, los tiempos han cambiado,…”

Lo malo, digo yo que soy de la infantería, es que los del otro lado de la trinchera han cambiado a mejor, fíjense, ellos siguen con sus mismos métodos y a esos les han sumado lo mejor de los que eran nuestros. Nosotros hacemos peor los que siempre fueron nuestros y no acabamos de aprender los suyos.

La esperanza en la izquierda de mi pueblo la está poniendo la propia infantería que cansada de recibir correos por Internet y mensajes en los telediarios ha decidido que prefiere la asambleas donde todo el mundo se retrata y ahí tenemos a los vecinos peleando contra el cierre de la M-50, a favor de la escuela pública, contra la implantación de los parquímetros.

Mi partido ahí se siente cómodo, será que Izquierda Independiente es a la izquierda lo que en la batalla sería un pequeño grupo de “eso” …de infantería.

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